El zapato escogido debe de tener un espacio de alrededor de 1 centímetro desde la punta del "dedo gordo" (ortejo mayor), hasta el borde interno de la punta del zapato.
Debe ser liviano, para que el caminar no sea algo trabajoso para el niño.
El ancho y alto del antepié del zapato debe quedar lo suficientemente suelto y holgado como para no aplastar los dedos del niño(a).
El taco debe ser de +/- 2 centímetros de alto, para que el peso del cuerpo del niño se distribuya en forma pareja entre la parte anterior y la posterior del pié.
Además el taco debe ser de base ancha para darle mayor estabilidad al talón.
El talón debe estar reforzado con el contrafuerte para darle mayor estabilidad.
El material debe ser flexible, para facilitar los movimientos naturales del pié, y debe ser poroso, para facilitar la eliminación de la humedad, evitando la aparición de hongos; para esto se recomienda el uso de zapatos de cuero.
La suela debe ser flexible, para favorecer la normalidad de la marcha, es decir, que el movimiento siga el sentido talón-punta del pié.
Por otro lado, la suela debe ser de un material antideslizante, como por ejemplo goma, para evitar los resbalones
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